Poemas de Content warning: everything (Bloomsbury Poetry, 2023)

Akwaeke Emezi
trad. Rocío Abarzúa

y si mi mamá conociera a maría


las dos embarazadas cansadas de los hombres en sus casas gastadas sandalias de cuero y pelo negro y largo barrigas pardas estiradas y obscenas buscando un minuto de calma en la orilla del río  


maría le da a mi mamá un higo que huele al desierto en el que un día va a terminar mi mamá le da a maría un mango pegajoso como la sangre de un hijo las dos comen dulzura en miles de años el tiempo no les presta atención alguna peces pequeños nadan junto a sus pies hinchados


“¿de dónde es tu gente?” mi mamá pregunta una perenne extrovertida su trenza pesada sobre su espalda “palestina”, contesta maría el sol un halo alrededor de su cabeza, “¿y la tuya?”


“ceilán,” mi mamá dice corrupción en su lengua a maría no le importa se sientan por un rato largo siguen siendo amigas incluso después de que sus cuerpos nos escupen


a la tía maría le gustan los himnos y el ais kacang¹ juega scrabble escucha a mi mamá quejarse niega con la cabeza sonríe a través de sus arrugas “nunca te dicen cómo es criar a un pequeño dios,” dice


mi mamá se ajusta los lentes


gana puntos de triple palabra


*


y si jesús fuera mi hermano grande


cuando tengo diez y nadie está mirando, camina a lo ancho de la piscina solo para hacerme sonreír. sus pies están secos cuando deja la superficie, el turquesa reluciendo a su paso.


nadie se burla de mí en casa. nunca tomo la navaja de mi papá. convierte mi agua en ribena², dulzura reventándose contra las membranas mojadas de mi mejilla.


cuando tengo veinte y siento nostalgia, viene a visitarme a boston, me trae una hogaza de pan agege³ y una lata de sardinas. comemos por una semana, suave y aceitosa como nuestros corazones.


no queremos morir. yo me enamoré de una chica. quiero dejar la universidad. él me cuenta de maría magdalena y sus ojos castaños.


nuestros papás nos dejan en el buzón de voz férreos mensajes sobre el deber.


ninguno de nosotros devuelve sus llamados.


*


y si la tía maría me llamara en mi cumpleaños


“supe que no te hablas con tu mamá,” dice, y su voz es un resbaloso molido de aceitunas verdes, un higo dulce, paciente y de siglos, yo ya no le preguntó más por sus cumpleaños, “¿es porque está casado?” pregunta, “¿o es este el que tuvo un hijo? me pierdo.”


ninguno de los dos, pero cree que mis penas están conectadas, “estoy tan cansadx,” le digo, “no quiero hablarle al comienzo del verano o a sus ruidosas maravillas.” todas las cartas de amor suenan iguales, todos los hombres creen que son especiales, me compro mis propios discursos de ventas, los digo todos en serio, estoy tan aburridx


“me acuerdo cuando mi hijo estaba así,” dice, “¿has ido al desierto? los pequeños dioses como tú siempre tienen que ir.” trato de adivinar qué hay por su lado, vino o tejido, un ave o pan, un atardecer de fuego


“entré y salí”, respondí, “ya sabes cómo es.” la cascada boquiabierta, el maná podrido, el chorro de salvaciones finales, los cerros, las cuevas, tanto muere allá afuera. la tía maría suspira y una bandada de gorriones se estrella contra mi oreja


“cuántos años tienes ahora,” pregunta, y en mis manos crecen arenosas líneas erradas mientras trato de contar. “me olvido,” confieso, su voz cruje a través del teléfono como madera enrejada, como un cubo oscuro, “yo también,” susurra, “yo también.”


*


y si magdalena me sedujese


me ronda con sus ojos castaños y veo por qué jesús la amaba más, vasija de siete demonios, quedó con espacios interesantes, apóstol de los apóstoles, después de cinco días la seguiría a cualquier parte 
“dime lo que quieres,” magdalena dice, luego atrapa mi piel que comienza a huir arrastrándose, canta una canción sobre quedarse, envuelve sus brazos pardos alrededor de mi cuello cuando empiezo a llorar


no tengo ninguna posibilidad frente a ella, apóstol de apóstoles, todo lo que hace es presentarse y no hay nada que tema después del lugar del cráneo, entrena mi carne lejos de años de encogimiento, firme como la muerte


no le contamos a la tía maría ni a mi mamá, el tío josé nos ve una noche y baja su mirada, mantengo a magdalena fuera la vista de mi papá


es raro, amar a alguien que no trata de matarte


le digo esto y magdalena llora en mi pelo


*


y si la tía maría explicara la mortalidad


está alucinando la muerte de su primogénito / una cosa que a veces pasa, me advierte magdalena / pero puede oírte, le ayuda si hablas / le recuerda que el chico suspirante con la boca seca de vino / ya no está exhibido en un cerro / los ojos de mi magdalena se apagan / a veces es difícil recordar, dice / otras veces es más difícil olvidar


me siento a los pies de la tía maría mientras ella se mece adelante y atrás / los brazos entrelazados alrededor de sí / es más fácil, pregunto / observarlo cuando sabes lo que el tercer día traerá / se ríe con los ojos nublados / nunca, dice / sus fosas nasales abriéndose ante un olor muerto, su mandíbula apretada de furia / sus nudillos como hielo viejo


sus sandalias están usadas hasta la suela / no sé cuánto tiempo ha estado parada aquí / si pudieras volver / lo harías de nuevo, pregunto / lo haría él de nuevo / la tía maría ríe una risa que no pretende ser dura / sus ojos una gloria perdida de blanco, su voz un siseo de ácido / pequeño dios necio, gruñe / ninguno de nosotros tuvo elección.


Notas de la traductora:

¹ Ais kacang es un postre en base a hielo picado que lleva distintos syrups y toppings.

² Ribena es una marca popular de jugo de grosella negra, también conocida como zarzaparrilla negra o cassis.

³ El pan agege es un tipo de pan fresco nigeriano.


Akwaeke Emezi (elle) nació en 1987 en Umuahia y se dedica a la escritura y las artes visuales. Su primera novela, Manantial (CHAI Editora) fue finalista del PEN/Hemingway Award, entre varios otros premios. Ha publicado las novelas Pet, The death of Vivek Oji, Dear Senthuran, You made a fool of death with your beauty y Bitter y el poemario Content warning: everything.

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