Literatura y desplazamientos, un archivo crítico
Nicolás Román
Próximo destino las afueras. Anotaciones, samples, paratextos de Hugo Herrera Pardo
El libro Próximo destino: las afueras (Ediciones Mímesis, 2023) declara un interés de la crítica por aquello que los grandes relatos no abordan, las grandes historias literarias dedicadas a arcos temporales y temáticos que describen géneros y retóricas que opacan detalles, vestigios, fragmentos, paratextos o anotaciones. La reflexión de este libro me llevó a una historia personal y secreta hasta ahora. Por allá en el 2005, un gran amigo creó una fundación, una fundación imaginaria al mejor estilo de la vanguardia estética y política –tal vez no era así, pero en eso se inspiraba– esta fundación secreta buscaba ser un enclave de las claves de la conspiración, su nombre era Fundación Amigos del uso. Este nombre se basaba en la oposición entre el valor de uso y el valor de cambio. El logo de la fundación era un desatornillador. Este libro creo que nos ofrece justamente una lectura sobre los distintos usos de la literatura, la palabra y lo escrito. Tal vez Hugo Herrera, sin saberlo, por allá en el 2005, ya era un integrante clandestino de la Fundación Amigos del uso, y puede que lo siga siendo hasta hoy.
Su libro nos muestra una forma del uso de la literatura, del contacto entre arte y vida como una forma de levantar la mirada cada vez que una lectura nos sorprende. En este libro la literatura es una práctica muy concreta asociada a los viajes de su autor entre dos provincias: la de O’Higgins y Valparaíso. Quizá, el mismo Hugo es un commoditie, un producto de exportación que recorre las mismas rutas que los camiones cargados con fruta que salen del valle central a las ventanas del Pacífico. Esta lectura del valor de uso, propuesta por el autor de Próximo destino, bajo la mirada de Raymond Williams, destaca el lugar de los traslados bajo la rúbrica de los commuters, aquellos trabajadores de provincia que se desplazan de un lugar a otro detrás del salario debido al ocaso de sus fuentes laborales locales.
Los desplazamientos son constantes en este libro. Lectografías, anotaciones, paratextos sin textos son las consignas que nos mueven en una lectura que se desplaza entre la vanguardia, la novela, el ensayo, la revuelta, el rap y la poesía. El libro de Hugo Herrera es un commuter, un libro que se desplaza, un legado apócrifo de la Fundación de los Amigos del uso. Sus reflexiones son resultado de una mirada atenta que observa desde los rectángulos de las ventanas del transporte, Herrera lo afirma de este modo: “este es, también, un libro sobre desplazamientos, más concretamente sobre aquellas lecturas que ocurren mientras nos desplazamos” (10). Me gustaría destacar la coincidencia entre transporte y literatura, ya que en el griego contemporáneo la palabra metáfora –aquella figura retórica del desplazamiento– alude justamente al transporte. Micros, buses, trenes son una metáfora porque nos llevan de un lugar a otro. Esto también lo hace el libro de Hugo Herrera, nos traslada desde las vanguardias porteñas de principios de siglo a la revuelta, al rap en los Estados Unidos, pasando por una lectura atenta de Barthes, Deleuze, Flaubert, la literatura mapuche y la obra de Mario Verdugo, entre otros destinos hacia las afueras.
Los traslados de las metáforas –desplazamientos de este libro– se concentran en el detalle, la anotación, el vestigio. Quizá podríamos inscribir la intención de esta escritura en la órbita de una hermenéutica de los detalles, como señala la introducción. Un análisis paciente, consistente, perseverante, pero a la vez intempestivo, fijado en los textos que nos quitan el habla. De este modo lo dice su autor en la introducción a propósito del análisis: “Se trata de dar una mirada al pasado e interrogar aquellas escenas de lectura interrumpidas por poseer, en un primer momento, un influjo paralizante y que luego, sigilosa pero paulatinamente, canalizaron fascinaciones sobre formas menores” (10). Las reflexiones de Herrera desarrollan una lectura que viene, obviamente, del ejercicio académico, pero es una anotación al margen de estas tareas por la preocupación en las formas menores. Si hoy las demandas del campo universitario están fijas en la estadística, en la producción y en cierta medida en la homologación de nuestros resultados, este texto evade esa lógica, no sigue el camino de las frutas que viajan directamente al puerto, sino que se desplaza por otras rutas. No cae en la inmediatez ni en una demanda inducida por los mercados especulativos de la doxa parametrizada de la indexación, muy por el contrario, se desplaza, como lo dice su título, hacia las afueras, hacia los próximos destinos en el doble sentido de la palabra, en lo que viene –el porvenir– pero también en lo que está cerca, al alcance.
Este manuscrito, en su forma de leer la literatura, declara su propio programa y elabora la consigna que lo guía. Aquella fórmula de la proximidad, señalando lo siguiente:
Por cierto que la imbricación es una de las figuras clave detrás de estas formas literarias que llamo anotacionales, dado que el apunte o anotación es, en sí mismo, una especie de umbral entre la lectura y la escritura. Por lo general los dos polos más fuertes imbricados en este tipo de textos son la reflexión sobre una obra (propia o de otras y otros) y el relato de una vida. (18)
Ese desplazamiento entre escritura, lectura, arte y vida también es una invitación –un desplazamiento– a la metáfora que anima la escritura de Herrera Pardo como crítico, como hermeneuta de los detalles. Uno de sus puntos más importante es justamente ese: la escritura de Próximo destino: hacia las afueras promueve una teoría literaria específica, y también una literatura que se vuelve teórica.
La literatura nos ofrece su propio ejercicio de mostrarse como forma creativa y reflexiva, la que Hugo Herrera ausculta desde distintas perspectivas y en distintos formatos. Esto hace que el hermeneuta de los detalles, en su lenguaje de anotaciones, comprometa su escritura con la cruzada de unir arte y vida. ¿Acaso los críticos no hacen ficciones?, ¿acaso los críticos no están marcados por esos pasajes apabullantes que desplazan la mirada del texto a la ventana? Este libro también descubre formas amistosas de la letra que se cultivan en los círculos de lectura y la vida –círculos donde, por lo demás, también se inscriben los amigos del uso– en esa convivencia –en esa aura conspirativa de compartir un canon propio– se comunican los deslumbramientos, se comparte lo sensible, tal como lo asegura Hugo Herrera en el esfuerzo de encontrar un significado para la lectura:
En el tiempo secreto de esas constantes idas y vueltas hacia las afueras conocí la literatura. ¿Qué quiero decir aquí con “literatura”? Parafraseo esta pregunta de Alberto Giordano para citar literalmente su respuesta, porque ella me interpela y ejerce, con respecto a mi propia anotación, la función de shifter, es decir, de conmutador. El commuter acarrea una conmutación. ¿Qué quiero expresar con “literatura” cuando digo que en los viajes hacia las afueras es que la conocí? (185)
Por último, Herrera insiste en la idea de literatura como metáfora, desplazamiento, traslado, transporte. Respecto de ese juego él señala que la literatura sirve: “para poder entrever la presencia de esos otros mundos posibles” (185). Quizá ahora más que nunca con el peso apabullante de la realidad, la literatura como desplazamiento en búsqueda de otros mundos posibles es útil, vital y necesaria para que podamos encontrar nuestro próximo destino.
Nicolas Román (Santiago, 1985). Doctor en Estudios Latinoamericanos, autor de “Política y estética en Víctor Jara” e integrante del comité editorial de revista ROSA.
Hugo Herrera Pardo (San Fernando, 1985). Doctor en Literatura. Ha coeditado los libros Vestigio y especulación. Textos anunciados, inacabados y perdidos de la literatura chilena (Chancacazo, 2014) y Precisiones. Escritos inéditos de Martín Cerda (Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2014). En Mímesis ha editado La querella de realidad y realismo (2018) y Las máscaras democráticas del modernismo de Ángel Rama, y prologado la segunda edición de El discurso sobre el ensayo en la cultura argentina desde los 80 (2019).


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