Historia de una ciudad decadente
Dainerys Machado
Neurosis Miami de Gastón Virkel
Es inevitable. Todas las ciudades terminan ocupando al menos un pedazo del imaginario de los artistas que las viven. Miami, con sus playas de revista y sus autos siempre nuevos, con sus propios mitos de drogas y violencia, no es, para nada, la excepción. Pero ¿qué obras pueden gestarse en esta ciudad de la Florida, siempre en construcción, siempre nueva? ¿Qué libros se escriben desde una urbe estadounidense con poquísimos museos y demasiados restaurantes y clubes nocturnos?
La novela Neurosis Miami (SeD, 2023), del argentino Gastón Virkel sería la respuesta: «Placa negra, letras blancas: contaré la historia de un impostor que se mudó a una ciudad decadente, una playa frívola y violenta que se reinventó imitando a una serie de televisión de los ochenta» (p. 11). El autor desnuda un espacio donde hasta el arte y el amor terminan siendo negocios, donde se habla espanglish y las vidas pasan a la sombra de drogas y rocanrol. Y, a pesar de volver sobre estos temas en apariencia comunes, podría decirse que, a su manera, Virkel propone una redefinición de la ciudad.
Siguiendo el argumento de la novela, la hipótesis de la trama sería que si Miami Vice, la famosa serie policial de los años ochenta devino aspiración para esta zona, si Miami quiso imitar a la ciudad que se mostraba en la pantalla, volverse ese espacio mediático; en realidad, terminó pareciéndose más a una soap opera latinoamericana que a una serie gringa, a una novela de televisión que a una buena película:
«Le conté (al productor Michael Mann) que en Argentina se llamó División Miami y que me encantaba. Agregué algo que seguro ya sabía: que él reinventó la ciudad. Que su show fue el simulacro aspiracional en el que una metrópoli entera decidió vivir inmersa. Pero esta urbe renace cada quince años» (p. 227).
La arrancada de la trama de Neurosis Miami es como sigue: Boris, más simulador que escritor, llega desde Argentina a Miami alrededor de los años dos mil. Se ha mudado gracias a una visa de trabajo. Pero, como muchos, pretende instalarse permanentemente. En su nueva vida, se cruza con Sammy, un actor mexicano que vive siempre al borde de la depresión. Sammy se la pasa «besando» todos los tragos de mezcal que le ayuden a olvidar su más sonado fracaso profesional: tuvo un personaje en el episodio piloto de Miami Vice, pasó días de filmación trabajando junto a los protagonistas, para luego descubrir que sus escenas quedaron fuera en el corte final. Boris, con intenciones de pasar tiempo cerca de Wilma, la esposa del nuevo amigo, promete escribir un guion que gire alrededor del olvidado personaje de Sammy. Boris trabaja para MTV y nadie pone en duda sus capacidades creativas.
El guion que Boris escribe, luego de años de trabajo y convivencia con Sammy y Wilma, es parte de Neurosis Miami. La trama principal de la novela se alterna con fragmentos de las escenas listas para ser filmadas. Y aunque el guion cuenta su propia historia, siguiendo el universo Miami Vice, se vuelve un espejo deformado de los amores torcidos que comparten los protagonistas de la novela. Resulta atractivo que el extraño pacto que hacen los tres para saldar el fracaso de Sammy los lleve, en realidad, por inesperadísimos caminos de éxito profesional; el mismo pacto que termina volviéndose una enfermiza dependencia y desembocando en más de una tragedia.
Aunque las noches intensas de la ciudad sirven de escenario a algunos momentos clave de la trama, es en los «inocentes» desayunos familiares donde mejor se muestra la cara lavada de Miami y, por tanto, su complejidad. Asesinatos, tráficos de drogas, amores imposibles, nostalgias por el pasado, reinvenciones obligatorias, «cameos» a actores famosos como Jaime Foxx y Collin Farrel, anonimato, éxtasis, ciclones, condensan la vida miamense en las trescientas páginas de la novela.
Es acaso a través del personaje de Martin, el hijo de Wilma y Sammy, bilingüe como la ciudad, que Virkel despliega sus dotes de cronista. La presencia del pequeño es el motivo de los mejores momentos de humor de la novela: ·«Nooooo, Boris. Como on. Yo ojalaba que te quedabas» (p. 125), dice en algún momento el niño. A la par que Martin aprende a hablar español, que dice palabras como «idioto» u «ojalaba» armando intuitivas conjugaciones, el autor deja testimonio del espanglish que identifica también a Miami, esa lengua que adopta a «so» y «maybe» como muletillas permanentes.
Martin Solares ha dicho que los personajes de Virkel parecen «supervivientes de una fiesta». Probablemente porque no pueden escapar de la resaca de la marejada miamense. Mucha ficción se ha escrito sobre la ciudad en las últimas décadas. No hay que olvidar que Miami es, también, una favorita del cine hollywoodense. A pesar de todas estas producciones, a pesar de su conexión profunda con Miami Vice, Neurosis Miami no se deja seducir con facilidad por los personajes arquetipos que han terminado ocupando muchas de las historias del sur de la Florida. Virkel logra que los «supervivientes» de su novela sean dioses y demonios de sus universos, amantes y enemigos, verdugos e inocentes, todos neuróticos e indecisos, tal y como la ciudad que los acoge.
Dainerys Machado Vento (La Habana, 1986). Escritora, periodista e investigadora literaria. Doctora en Estudios Literarios, Lingüísticos y Culturales por la Universidad de Miami y tiene una Maestría en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis, A.C., México. Es autora del libro de cuentos Las noventa Habanas y de la investigación El estruendo de Ciclón. La nueva revista cubana (1955-1959) (Katakana, 2019 y 2022). En 2022, aparece en España su segundo libro de ficción, Retratos de la orilla, también publicado en México. Recientemente ha publicado el ensayo Los muchachos en Trumplandia (Editorial Base), apuntes sobre el cómic y la serie de televisión The Boys.


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