Catalina Estrella
«Querido lector o lectora:
Quizás notaste que mi nombre, Isabel Allende, aparece en la portada de este libro, pero esta historia la cuenta Perla, la súper perrita. Eso es porque Perla es mi mejor amiga. A menudo nos reunimos para conversar en guau (idioma que hablo además de español, inglés y miau), vamos al parque y compartimos golosinas para perros y otras para humanos. Traduje y transcribí esta historia para Perla porque ella no puede usar el teclado. Si quieres saber cómo pude hacerlo, es porque soy pariente del mago que vivía en la casa de Perla y tengo algunos de sus poderes mágicos. Mis dos favoritos son: 1) Puedo hacer sonreír a la gente y a veces llorar con un clic del teclado de mi computadora y 2) Puedo convertirme en una rana, pero no lo hago muy seguido porque no me gusta cómo me veo. Pero por si acaso, si ves una rana saltando afuera, no dejes de saludarla, en caso de que sea yo. A mí siempre me gusta saludar.
Con cariño,
Isabel Allende (o-guau-a-guau-a-guau-ay, como me llama Perla)».

Así comienza Perla, la súper perrita (Penguin, 2024). Antes de conocer la historia, la autora contextualiza su figura a sus lectores, a través de esta carta les explica por qué su nombre está en la portada del libro y cuál es su relación con la obra. Este es un elemento trascendental, porque una figura tan posicionada en la literatura, como lo es Isabel Allende, abandona su rol de autora y se presenta como una traductora, una vía para conocer las aventuras de Perla.
El primer saludo de la autora es un recurso apelativo que moviliza el relato de la acción mediante un código horizontal. Hay una información extra que permite incluir al lector en un pacto de complicidad con la escritora. Ese gesto inicial excede la expectativa de un libro de infancias tradicional y ofrece otra puerta de entrada a la historia, una con un tono más directo y transversal.
He visto antes este recurso de mediación introductoria en el trabajo de AKIARA books, una editorial española que publica únicamente libros de producción propia. En cada título, autores e ilustradores se presentan ante su audiencia y comentan de dónde vino la idea, cómo fue el proceso creativo en que se desarrolló, y otros aspectos personales que humanizan su rol en la producción del libro, más allá de su profesión.
Una súper apuesta

Perla es adoptada, vive en una casa grande y antigua con la gata Lucy y su familia humana: los Rico. El hijo menor se llama Nico, es su favorito, él fue quien la eligió. Perla, al igual que su traductora, tiene dos súper poderes: 1) hacer que todes la quieran y 2) rugir como león.
En Perla, la súper perrita, hay un especial cuidado en el tratamiento de la información, tanto en la forma, como en el fondo. A través de la relación que se establece entre un niño y su mascota, nos enteramos de que Nico es víctima de bullying por parte de un compañero de colegio. No le cuenta a sus padres, solo llora y se refugia con Perla en su escondite mágico.
Pero una tarde en el parque lo cambió todo.
Perla se encuentra con su enemiga, Ardilla, que siempre está molestándola y lanzándole bellotas. De pronto, un perro grande y sin correa, comienza a correr a toda velocidad hacia ella, pero Perla se defiende rugiendo, pese a ser mucho más pequeña.

Nico se impresiona con la capacidad de Perla para defenderse sola, por lo que le pide que le enseñe su súper poder número dos: el rugido de león.
Un día, el Director del colegio llama a la mamá de Nico a una entrevista porque su hijo había perseguido a un niño, rugiendo y amenazando con morderlo. En ese momento, el niño explica que se había defendido de Tom porque siempre lo molestaba. Desde entonces, la mamá les permite practicar el rugido de león mientras prueban otras cosas, como artes marciales y karate. Perla está feliz porque sabe que ya nadie molestará a Nico.
El final del cuento nos entrega luces del oficio de Isabel Allende para construir historias entrañables y fidelizar a una nueva audiencia. La historia termina con Perla sacando a pasear al papá de Nico y anunciando que tiene muchas más aventuras que contar.
No cabe duda de que Perla tiene todo el potencial para convertirse en una gran protagonista de sagas infantiles, porque el trabajo de su autora está muy bien pensado y ejecutado, aunque resulta curioso que, tras una larga trayectoria, Isabel Allende apueste por incursionar en la literatura infantil. Hace años que comenzó con sagas juveniles que ahora son parte del plan lector de muchos establecimientos educacionales a lo largo del país. Curioso, pero no sorprendente, porque Allende sabe de esperar y encontrar el momento justo para su escritura, sin forzarla, tal como se desarrolla esta historia que entrega oportunidades de reflexión, pero no lecciones, porque no busca categorizar emociones ni tampoco imponer formas de abordarlas, como suele suceder en la literatura dedicada a las infancias..
Esta lógica y ética editorial suele presentarse con mayor frecuencia en el área independiente del ecosistema del libro. Sorprende, en ese sentido, que un título con estas características, como Perla, la súper perrita, salga por el sello Penguin Kids, que a su vez es parte de un grupo editorial multinacional: el gigante Penguin Random House.

El área infantil de Penguin posee un catálogo compuesto por títulos que tienden a lo comercial, siempre en constante conexión con el mercado audiovisual y las tendencias de internet. Esta línea editorial ubica al libro como un objeto que, muchas veces, es también un juguete. La diversión y la interacción con el libro mediante el juego, son formas efectivas de mediar y fomentar la lectura en niñes; sin embargo, posicionarlo solo desde ahí, afecta en su capacidad de trascender a las aceleradas lógicas del consumo. En las últimas décadas, los sellos que Penguin dedica a la literatura para niñes han podido construir relatos entrañables y universales a través de sagas, entre las que destacan algunas de misterio y fantasía como Amanda Black, Isadora Moon o las aventuras de Mirabella, su prima mayor. También hay otras clásicas como el Diario de Greg, pero ninguna tan exitosa como la saga de Harry Potter, el caballito de batalla de Salamandra, un sello que todos los años encuentra la manera de publicar otra versión o anexo de la historia del mago.
Perla, la súper perrita es un gran ejemplo de cómo una historia simple pero bien narrada, tiene la capacidad de ofrecer espacios de mediación significativa a través del diálogo respetuoso y directo con las infancias.

Isabel Allende (Lima, 1942). Periodista y escritora. Pasa sus primeros años de vida en Chile, junto a su madre y hermanos, tras idas y venidas, se establece en el país en 1958. Después del golpe militar de 1973 y la instalación de la dictadura en Chile, Isabel Allende se exilió en Venezuela y a partir de 1987 vive como inmigrante en California, Estados Unidos. En 1967 inició su carrera de escritora como periodista en la Revista Paula, donde además de realizar entrevistas y reportajes, mantuvo una columna humorística llamada Los impertinentes. Entre 1973 y 1974 fue directora de la Revista Mampato. A lo largo de su carrera, ha recibido más de sesenta premios y reconocimientos de diversa índole, entre ellos el Premio Nacional de Literatura de Chile en 2010, el Premio Hans Christian Andersen en Dinamarca, en 2012, por su trilogía Memorias del Águila y del Jaguar y la Medalla de la Libertad en los Estados Unidos, la más alta distinción civil, en 2014. En 2018, Isabel Allende se convirtió en la primera escritora en lengua española premiada con la medalla de honor del National Book Award, en los Estados Unidos, por su gran aporte al mundo de las letras. Su obra ha sido traducida a cuarenta idiomas y ha vendido más de setenta millones de ejemplares, siendo la escritora más leída en lengua española.


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